Probióticos: “A favor de la vida”


Desde el descubrimiento del primer antibiótico, la penicilina, estos fármacos se han convertido en nuestra primera arma de combate en la guerra contra las enfermedades, Por desgracia, el abuso que se ha hecho de los antibióticos ha alimentado la creación de bacterias resistentes a los fármacos y, en consecuencia, las infecciones pueden ser letales. Asimismo, los antibióticos no sirven de nada para las infecciones víricas como la infección del VIH y la hepatitis.

Por ello, un número creciente de médicos y de naturópatas están adoptando un punto de vista probiótico para mantener sanos a sus pacientes.

Probiótico, que significa «a favor de la vida», es un término general para los microorganismos conocidos como bacterias amigas, que refuerzan las propias defensas del cuerpo contra la enfermedad, Nuestros cuerpos albergan miles de bacterias amigas —más que el total de células del cuerpo—, Estas bacterias desempeñan un papel en la digestión y también trabajan conjuntamente con nuestro sistema inmunitario para mantenernos en salud.

Entre sus distintas tareas, las bacterias amigas fabrican algunas vitaminas B, ayudan a normalizar los niveles hormonales, pueden ayudar a reducir los niveles de colesterol y protegen contra los contaminantes. También desempeñan un papel de fundamental en el sistema inmune, Con la edad, la cantidad de estas bacterias buenas disminuye, lo cual nos hace más vulnerables a las enfermedades. Por tanto, es indispensable restablecer los niveles de bacterias amigas de la juventud tomando suplementos probióticos.

De las bacterias amigas las más beneficiosas son Bifidobacterium, Lactobacillus acidophilus y Lactobacillus bulgaricus, Uno de los papeles más importantes de las bacterias amigas es protegernos de la proliferación y de la infección de hongos y levaduras, que pueden producir sustancias tóxicas y cancerígenas. Si no se controlan, pueden absorberse en la sangre y propiciar otras enfermedades.

La investigación más espectacular sobre las bacterias buenas es cómo dan soporte al sistema inmunitario. En especial las bifidobacterias, que ejercen efectos inhibidores sobre patógenos como la Salmonella, el Staphylococcus aureus y la Candida albicans. Asimismo, las bifidobacterias también son anticancerígenas y supresoras de tumores.

Uno de los motivos por los que intento no tomar antibióticos es que estos fármacos no pueden distinguir entre las bacterias buenas y las bacterias malas, matan todo cuanto encuentran por el camino. Los corticoesteroides y las píldoras anticonceptivas también pueden matar bacterias amigas, Por tanto, ¿de qué manera podemos aumentar nuestros niveles de bacterias buenas?

Comer el alimento adecuado puede ayudar. Una dieta rica en fibras puede ayudar porque las bacterias del intestino consumen fibra dietética y la metabolizan en ácidos orgánicos que inhiben la formación de bacterias malas. El yogur desnatado o bajo en grasas hecho con cultivos vivos y activos es otro alimento que refuerza el sistema inmune, además de ser una fuente rica de bacterias amigas.
El modo más fácil de asegurarte que tienes bacterias amigas al alcance es tomar un suplemento probiótico al día, que se vende en las tiendas de productos naturales.

Estos suplementos se presentan en cápsulas, solución o polvos. En realidad, los probióticos son tan populares que algunas tiendas de productos naturales tienen todo un apartado exclusivo para ellos.

Propiedades posibles

Dosis aconsejada

Toma tres cápsulas de Mega Acidophilus (que contienen miles de organismos) al día, una hora antes de las comidas. Si debes tomar antibiótico, es muy importante que lo acompañes de suplementos probióticos mientras lo tomas y hasta un mes después para restablecer las bacterias sanas que podrían matarse con las bacterias malas.

Cuando tomes por primera vez los probióticos, puede que notes un aumento de gases o que se te hinche el estómago; ello indica que las bacterias buenas están fermentando. En una o dos semanas, tu cuerpo se adaptará al cambio.

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Categoría: Nutrición y Dietética.




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