Guisantes de Apicio


Esta ensalada de guisantes a la vinagreta, que puede figurar con todos los honores en cualquier restaurante actual, procede nada menos que del Gran recetario de Apicio, el más antiguo de los libros de cocina que han llegado hasta nosotros.

Su autor es Marco Gavio Apicio, que vivió entre los reinados de Augusto y Tiberio, es decir, a principios de nuestra era. Se cuecen los guisantes en agua ligeramente salada, se escurren y refrescan bajo el chorro de agua fría. Se reservan en una bandeja algo honda, ya aliñados con aceite y unas gotas de vinagre.

Se pican la cebolla y la clara del huevo duro y se esparcen sobre los guisantes; se aliña todo con la vinagreta. A continuación, se añade por encima la yema picada, que se rocía con unas gotas de aceite. Néstor Luján —transmisor de la receta— señala que las personas que no soporten el fuerte sabor de la cebolla lo atenúen manteniéndola durante cierto tiempo en agua con vinagre o limón y sal, y la laven después bajo el chorro de agua fría, dejándola escurrir antes de efectuar la mezcla.

Esta ensalada se sirve a temperatura ambiente. Volveremos a encontrar los guisantes formando parte de algunas otras ensaladas, como por ejemplo la ensaladilla rusa y la ensalada de Cantón.

Guisantes de Apicio Recetas Saludables

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