Muchos padres suelen agobiarse por los problemas de sus hijos. Es natural que así sea, especialmente porque ellos están entrando en una edad particularmente difícil.
Sería importante preguntarle directamente y en forma privada qué le sucede, si tiene algún problema contigo, con su padre, en el colegio, etc.
Es un hecho que los jóvenes en esta etapa, además de experimentar grandes cambios físicos, experimentan una reestructuración de su identidad.
Gran parte de esa redefinición pasa por una evaluación de la relación con los propios padres.