En los meses de invierno, la búsqueda de una buena crema hidratante se hace imprescindible. Debido al aire más reseco de la calefacción, el viento lacerante y el intenso frío, la piel se deshidrata con mayor facilidad. Así que, si no encuentras una crema más hidratante y cremosa que la del verano, adecuada para tu piel, empiezan a aparecer los síntomas de aspereza, pérdida de flexibilidad y tendencia a las irritaciones. Para que eso no te ocurra te damos las pautas para que luzcas una piel tersa y sana todo el invierno.
PIEL SECA:
Es frecuente en individuos de piel y ojos claros. También en personas mayores. Esta piel es tirante con tendencia a las irritaciones, descamación y arrugas finas. Sus poros son cerrados. Su aspecto de tono mate o apagado y tacto suave (en pieles jóvenes) o áspero (en pieles maduras). Son poco resistentes a las agresiones extremas y se suelen quemar. Deben evitar los jabones y productos alcalinos, porque son muy agresivos.
La crema ideal: es la crema nutritiva, que aporta lípidos, ya que esta piel es incapaz de sintetizarlos correctamente.
PIEL MIXTA:
Es una piel seca y grasa a la vez. Ha sido una piel grasa en la adolescencia. Sus poros son cerrados por todo el rostro, excepto en la frente, nariz y mentón (zona T). Es un cutis generalmente poco luminosos. No le afecta demasiado el clima, se broncea moderadamente al sol.
La crema ideal: algún producto específico para piel grasa o mixta. Debe utilizar, además,mascarillas específicas para cada zona: absorbente en la zona T e hidratante en el resto de la cara y el cuello.
PIEL NORMAL:
Frecuente en personas con piel morena y ojos oscuros. Esta piel es firme, elástica y mate. Sus poros son cerrados, tono mate y al tacto bastante suave. Le afectan las agresiones externas y se broncea moderadamente al sol. A partir de cumplir los 25 años suelen convertirse en una piel seca.
La crea ideal: Estas pieles tiene más que suficiente con una crema hidratante ligera. Deben evitar las fórmulas que contengan demasiados ingredientes activos.
PIEL GRASA:
Se da habitualmente en personas de piel morena y ojos oscuros. Es una piel con imperfecciones (granitos, espinillas y relieve irregular). Sus poros son abiertos, puntos negros, brillo, tono apagado y tacto aceitoso. No les afecta demasiado el clima y se broncean bien al sol. En la pubertad puede originar piel acneica.
La crema ideal: fluidos o geles de textura no pegajosa, que se absorban rápido y con activos exfoliantes, para limpiar los poros. Su tratamiento ideal debe incluir polvos absorbentes de grasa.