DEFINICIÓN. Un grupo heterogéneo de neoplasias malignas que se desarrollan a partir de las células hematopoyéticas (formadoras de sangre). Las células de estas neoplasias proliferan en la médula ósea y en los tejidos linfoides y terminan por invadir la sangre periférica y por infiltrar otros sistemas orgánicos. Estos trastornos se clasifican por la estirpe celular afectada en mieloides o linfoides, y como agudos o crónicos según el curso y progresión de la enfermedad.
ETIOLOGÍA. En la mayor parte de los casos no es conocida. En algunos casos son importantes ciertos síndromes congénitos, la irradiación o la exposición a productos químicos. El virus de la leucemia de células T humana (HTLV – I), se asocia a la leucemia de células T del adulto (véanse más detalles en HPIM12, cap. 296).
FISIOPATOLOGÍA. La célula que prolifera en las leucemias agudas es una célula clonal inmadura, mieloide o linfoide, que puede mostrar un grado variable de diferenciación. Estas células en proliferación se acumulan en la médula ósea primariamente porque son incapaces de madurar más allá del nivel de mieloblasto o promielocito en la leucemia mieloide aguda o mieloblástica (LMA), o del linfoblasto en la leucemia linfática aguda o linfoblástica (LLA). En muchas formas de leucemia aguda y crónica las células neoplásicas revelan anomalías citogenéticas características. Muchos pacientes con leucemia padecen pancitopenia, que puede deberse a que la médula ósea está atestada de células malignas o a su interacción con el micro medio ambiente medular. La infiltración de otros sistemas orgánicos por células leucémicas puede ser la causa de las variadas manifestaciones clínicas de la leucemia avanzada.