Quizá su malestar en el colegio la haga andar irritable en la casa, pero en todo caso, es esperable que los niños a esta edad se pongan más rebeldes y pesados con los hermanos.
Si un día llega triste o molesta, pregúntale qué le pasó y ayúdala a ver en qué puede cambiar para que eso no le vuelva a pasar (si tú caes en criticar a sus compañeros, sólo le reafirmarás que ella no comete errores, que está bien y por lo tanto, en su opción de no integrarse).
Puedes decirle que quizá ellos se equivocaron pero que ella puede reaccionar de una manera que sea más beneficiosa para ella.
Si esto empeora, persiste, o es excesivo, podría ser bueno consultar a un especialista para que la evalúe. Y en el caso del colegio, puedes hablar con algunas de sus profesores para intentar controlar su aislamiento y buscar alguna manera de integrarla.