Diagnóstico.
Los pacientes con manía tienen un estado de ánimo elevado, expansivo, aunque a menudo están muy irritables. Presentan: (1) aumento de la actividad o inquietud física; (2) logorrea; (3) fuga de ideas y la Impresión subjetiva de que sus pensamientos vuelan; (4) aumento de la autoestima, que puede ser delirante; (5) disminución de la necesidad de dormir; (6) distraibilidad, y (7) implicación excesiva en actividades arriesgadas, es decir, compras alocadas. excesos sexuales e inversiones económicas insensatas.
Tratamiento.
Los pacientes maníacos agudos pueden requerir ingreso para reducir el grado de estimulación ambiental y para protegerles a ellos mismos y a quienes les rodean de las consecuencias de su conducta imprudente. La terapia con litio es la piedra angular del tratamiento.