Casi siempre se trata de un adulto joven, que relata una caída apoyando la mano contra el plano del suelo; prácticamente es el mismo mecanismo que en el anciano lleva a la
fractura de Colles. No es raro que la mano apoye en flexión palmar forzada o haya sido violentada en un fuerte movimiento de dorsi-flexión sin antecedente de una caída.
Los síntomas y signos son muy claros:
• Dolor espontáneo en la mitad radial de la muñeca; se provoca dolor más intenso a la presión a nivel del fondo de la tabaquera anatómica.
• Discreta limitación funcional a los movimientos de flexo-extensión de la muñeca.
• Dolor discreto y pérdida de la capacidad de prehensión del pulgar contra el índice.
• Dolor discreto a la presión axial del pulgar extendido, contra el carpo.
Todos los signos descritos pueden ser engañosamente discretos, poco relevantes y
pueden pasar fácilmente inadvertidos, tanto para el enfermo como para el médico.
Conclusión
Todo enfermo que acuse cualquiera de los antecedentes traumáticos señalados y que presente, aunque sea en forma vaga y discreta tan sólo algunos de los síntomas descritos, debe ser objeto de un cuidadoso examen clínico y en él debe plantearse de inmediato la posibilidad
diagnóstica de una fractura de escafoides; el examen radiológico correcto es imperativo y la sospecha diagnóstica se debe mantener hasta que, fehacientemente, la radiografía demuestre lo contrario.