
Aunque estas infecciones son más graves en el paciente inmunocomprometido, también pueden afectar, debido a su mayor virulencia, a personas inmunocompetentes. Siempre son enfermedades importadas (viajeros o inmigrantes) y presentan varias características comunes, así como algunos aspectos diferenciales.
Entre los aspectos comunes destacaremos los siguientes
- Están producidas por hongos que poseen dismorfirmo térmico, es decir que adoptan formas diferentes según la temperatura. Así, en los cultivos de laboratorio (a 25 °C) adoptan morfología de micelio, mientras que en el hospedador (a 37 oC) tienen morfología unicelular.
- Las formas infectantes son los conidios, que no se desarrollan en los tejidos humanos, por lo que estas micosis no se transmiten de persona a persona.
- Las micosis primarias presentan una distribución geográfica concreta que depende de características de humedad, temperatura, pH y contenido en diferentes oligoelementos en la tierra.
- La forma de infección habitual es por vía inhalatoria.
- Las consecuencias clínicas de la infección pueden adoptar cuatro patrones básicos: formas asintomáticas, formas agudas pulmonares, formas progresivas diseminadas y formas crónicas.
- Los dos factores principales que condicionan la aparición de una determinada forma clínica son el número de microorganismos inhalados y el estado inmunitario del hospedado.
- La diseminación extra-pulmonar sigue un patrón característico para cada hongo, con ciertos órganos afectados predominantemente.
- En el diagnóstico se emplean, con diferente rentabilidad, varios tipos de pruebas: identificación del hongo en los tejidos, cultivo del hongo en Saboureaud, detección de antígenos o anticuerpos y pruebas intradérmicas.
- El tratamiento depende principalmente de la forma clínica y de la existencia o no de una inmunodepresión subyacente, aunque los fármacos más utilizados son anfotericina B e itraconazol.