La toracoscopia clásica se ha utilizado para inducir una pleurodesis química con talco y tetraciclinas aunque también se han descrito otros agentes como las colas biológicas, la sangre autóloga, el nitrato de plata, la quinacrina y la bleomicina. El talco sin impurezas y sin asbesto se ha usado por algunos autores en el neumotórax espontáneo primario por su gran capacidad para producir adherencias pleurales muy intensas. Tiene, sin embargo, efectos secundarios que constituyen un serio problema. Entre ellos destacan la fiebre, el dolor torácico y la interferencia sobre la función pulmonar. Estos efectos secundarios y la intensa pleurodesis que provoca hace que su uso no sea excesivo en el neumotórax espontáneo primario, sobre todo ante la existencia de intervenciones quirúrgicas de poca agresividad.