Son tumores muy raros y que suelen producirse en la tercera o cuarta décadas de la vida, con predominancia por el género femenino. Son neoplasias difíciles de distinguir de los fibrosarcomas. Se han descrito asociados al síndrome de Gardner y también tras traumatismos o intervenciones. Se presentan en forma de masas de crecimiento lento y que no provocan metástasis pero que tienen una gran tendencia a la recidiva local.