TUVE SUERTE, LOS INFARTOS NO SIEMPRE AVISAN”
Esté atento a sus factores de riesgo cardiovascular y consulte a tiempo. Tendrá grandes posibilidades de lograr una recuperación tan exitosa como la del Sr. Eduardo Costoya, quien fue intervenido con el nuevo angiógrafo de Clínica Santa María.
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Ha pasado un mes y medio desde que el Sr. Eduardo Costoya fue internado en Clínica Santa María. Entonces tenía setenta años y 25 kilos de sobrepeso. Ahora, con 71 años y doce kilos menos, asegura que se siente mucho mejor. “Antes dormía mal, me ahogaba al subir escaleras o hacer algún esfuerzo físico y, al hablar, tenía que hacer pausas por falta de aire. Lo atribuía a mis 104 kilos; obviamente andaba trayendo una mochila con exceso de peso y eso me provoca muchas incomodidades.
El día antes de entrar a la Clínica me fui caminando –como de costumbre- a mi oficina. Son diez cuadras y en la mitad me empezó un dolor suave en el brazo izquierdo que se fue irradiando hacia la mandíbula. Paré para reposar un momento y el dolor cesó; cuando volví a andar, la molestia regresó. De vuelta en mi casa me quedé ahí, sintiéndome bastante mal y creo que cometí un error, porque debiera haber buscado ayuda el mismo día que sentí el síntoma”, cuenta.
El Dr. Augusto Bellet, cardiólogo de Clínica Santa María que trató al Sr. Costoya, explica que “un problema a nivel mundial es que una alta proporción de las personas con dolor de pecho por angina inestable o infarto de miocardio llegan tarde a consultar porque, a pesar de tener los síntomas optan por esperar, confiados en que desaparecerán pronto, sin necesidad de atención médica. De esta forma, desaprovechan una oportunidad de oro para evitar un infarto o de lograr que no sea extenso”.
Por eso, llegan tardíamente al Servicio de Urgencia, cuando una de las arterias coronarias ha permanecido obstruida varias horas. El problema es que mientras más tiempo permanezcan así, mayor es la pérdida de miocardio y peor es su pronóstico y capacidad funcional. A esto se le llama “Tiempo es miocardio”, porque recanalizar la coronaria obstruida y reestablecer lo antes posible el flujo coronario es una carrera contra el tiempo”, afirma el especialista.
El Sr. Costoya continúa diciendo que “al día siguiente, comencé mi camino hacia la oficina, pero duré media cuadra porque el dolor volvió en forma más intensa y preocupante. Así que llamé a mi cardióloga, que me mandó inmediatamente al Servicio de Urgencia de Clínica Santa María, que es mi centro de salud de referencia.
Cuando llegué y supieron mis síntomas, me atendieron de forma inmediata. En menos de treinta segundos ya estaba en una camilla con el doctor de Urgencias interrogándome. Él se dio cuenta de que era un cuadro coronario agudo y en ese mismo momento procedieron a atenderme para impedir lo que se venía en forma inminente: un infarto al corazón”.
El Dr. Bellet señala que “el paciente fue ingresado a la Unidad Coronaria, donde se inició el tratamiento para el Síndrome Coronario Agudo con medicamentos para aliviar el dolor, vasodilatar y disminuir la tendencia a formar un tapón de coágulo en la estrechez de la arteria coronaria. Luego de estabilizarlo, lo trasladamos a nuestro Centro de Diagnóstico y Terapia Endovascular para realizar una coronariografía”.
“Si yo no hubiera venido a la Clínica en ese momento, es muy posible que horas más tarde hubiera tenido un infarto y la cosa habría sido muy diferente. Ingresé cerca del mediodía y a las cuatro de la tarde estaba en la sala de procedimientos de este angiógrafo, que según me explicaron, es el mejor que existe. No fue doloroso, estaba plenamente consciente y sin angustia. En el lapso de dos horas y media, ya había terminado y yo tenía mis coronarias restituidas y funcionando normalmente”, afirma el Sr. Eduardo Costoya.
El Dr. Augusto Bellet cuenta que “realizamos la coronariografía a través de la arteria radial derecha -que es mucho más cómoda para los pacientes- y nos encontramos con que tenía una estrechez severa en la arteria circunfleja y dos estrecheces críticas en la descendente anterior, que es la coronaria más importante. Enseguida abordamos con angioplastía e implante de stent la estrechez de la circunfleja y después tratamos las otras lesiones.
Implantamos tres stents en total, con lo que quedó fuera de peligro y con el flujo sanguíneo restituido a cabalidad. El Sr. Costoya ingresó con angina de reposo y riesgo inminente de un infarto de miocardio grave y a las 24 horas se fue de alta caminando, en condiciones de reiniciar una vida normal”, dice el cardiólogo.
“Me fui a mi casa sintiéndome perfectamente bien y al día siguiente –a 36 horas de haberme hecho el procedimiento-, caminé las diez cuadras a mi oficina sin ningún problema. Mi señora me dice que ahora duermo tranquilamente y yo me siento de maravillas. Inmediatamente empecé a bajar de peso y a hacer ejercicio; ya he bajado doce kilos y espero rebajar veinte más”, asegura el Sr. Costoya.
El especialista señala que “los pacientes tienden a olvidar el episodio porque, gracias a la avanzada tecnología, han sido tratados con éxito y, en un tiempo breve, pueden regresar a su hogar para reiniciar sus actividades cotidianas. Por eso piensan que están fuera de riesgo; pero deben entender que es necesario detener su tendencia a que se les cierren las arterias, no sólo del corazón; por lo que deben controlar sus factores de riesgo y modificar su estilo de vida.
Es indispensable que tengan una alimentación saludable, corrijan el exceso de peso, reduzcan el nivel de colesterol, hagan ejercicio, dejen de fumar y se traten adecuadamente la hipertensión y la diabetes, cuando corresponda. Tampoco deben interrumpir ni abandonar el tratamiento que se les indicó. Todo esto apunta reducir el riesgo de tener nuevos eventos serios de enfermedad cardiovascular y a proteger una buena calidad de vida en el futuro”.
Finalmente, el Sr. Eduardo Costoya aconseja “a cualquier persona que pase por este mismo caso que busque ayuda inmediatamente, es mejor que llegue a Urgencia y que le digan que no tiene nada, que llegar tarde, cuando el infarto está declarado. Yo tuve suerte porque a veces los infartos no se anuncian y el mío sí lo hizo y alcancé a buscar ayuda”.
– Nuevo Angiógrafo Rotacional Tridimensional
“Este nuevo angiógrafo entrega una realidad virtual en tres dimensiones, como si tuviéramos las arterias del paciente en nuestras manos. La visión de los vasos sanguíneos es óptima y las mediciones son muy exactas, por lo que se puede tratar eficazmente la mayoría de las lesiones de los vasos sanguíneos mediante catéteres, sin necesidad de incisiones quirúrgicas”, asegura el especialista.
– Unidad Coronaria Clínica Santa María
La Unidad Coronaria de Adultos de Clínica Santa María tiene a su disposición un equipo con amplia experiencia en pacientes con problemas cardiológicos críticos, capaz de brindar una atención profesional que cuenta con un equipamiento de sistemas de monitoreo de última generación.