La destrucción de los linfocitos CD4 representa el acontecimiento más grave de la infección por el VIH. Esta destrucción es en gran medida una consecuencia directa de la replicación viral debido a que algunas proteínas del virus son extremadamente tóxicas para la célula. Sin embargo, algunos trabajos han demostrado que además de esta destrucción «directa» por la infección viral, en determinadas condiciones el VIH podría también destruir células no infectadas porque algunas de sus proteínas son también «tóxicas» cuando interaccionan con los receptores de los linfocitos desde el exterior de la célula. Por otra parte, datos recientes demuestran que el VIH bloquea el proceso de «regeneración » o síntesis de nuevos linfocitos CD4 impidiendo así la reconstrucción del sistema inmunológico.
Cuanto más estudiamos los mecanismos de destrucción linfocitarios encontramos que el VIH es un virus especialmente capaz de destruir y bloquear la respuesta inmunológica, lo que impide por una parte que el sistema inmune pueda eliminar el virus del organismo y por otra que este sistema inmunosuprimido no sea capaz de luchar frente a otro tipo de infecciones.
Respuesta inmune frente al VIH
En el paciente infectado por el VIH se ha descrito una respuesta inmune intensa que abarca prácticamente todos los mecanismos efectores del sistema inmunitario (tabla I). Esta respuesta es asímismo amplia ya que se desarrolla frente a prácticamente todas las proteínas del virus. A continuación se describe el tipo de respuesta inmune generada frente a la infección por el VIH y su cinética de aparición.
Anticuerpos
La infección por el VIH induce una intensa respuesta de anticuerpos frente a prácticamente todas las proteínas reguladoras y estructurales del VIH. Algunos de los anticuerpos generados tienen carácter neutralizante. Esto quiere decir que son capaces impedir la infección del VIH ya que «bloquean» las zonas de la proteína viral que interaccionan con los receptores o puertas de entrada del virus en la célula. Sin embargo, in vivo la producción de anticuerpos con capacidad neutralizante es muy escasa.
Respuesta celular
En la infección por el VIH se produce una respuesta celular antiviral en las distintas poblaciones: linfocitos T CD4, linfocitos TCD8 citotóxicos (CTL) y células de estirpe NK. El estudio de la respuesta celular frente al VIH ha demostrado que en los pacientes seropositivos existe una generación muy importante de linfocitos CD8 con actividad citotóxica frente al VIH. Esta respuesta celular es particularmente intensa en pacientes en estadío de primoinfección y en algunos pacientes con reconstitución inmune tras tratamiento antiretroviral y su intensidad correlaciona con el control de la replicación viral. La respuesta celular específica no se limita a los linfocitos CD8 sino que se ha demostrado una respuesta CD4 específica que es esencial para la puesta en marcha de una respuesta inmune eficaz frente al VIH.
Factores solubles
Existen numerosos factores solubles que son activos frente a la infección por el VIH: complemento, interferones y muy especialmente quimiocinas.
Entre los factores inhibidores del VIH los más importantes son las quimiocinas, unas proteínas solubles que se producen en el contexto de procesos inflamatorios y que se unen a sus receptores en la membrana celular. Estos receptores son unas moléculas que el VIH utiliza como puertas de entrada en la célula por lo que si se encuentran bloqueados por quimiocinas el virus no puede infectar los linfocitos CD4. Especialmente importante es el papel de una de estas quimiocinas, SDF-1 en el bloqueo de la infección por determinadas variantes del VIH-1. Recientemente se ha descrito que las células de los epitelios vaginal, endocervical y rectal producen grandes cantidades
de esta quimiocina que actuaría bloqueando la propagación de un tipo de variantes del VIH denominadas X4. Este fenómeno de inmunidad protectora a nivel de mucosas explicaría por qué sólo las otras variantes del VIH, denominadas R5, se propagan en el proceso del contagio y se detectan durante la primoinfección.