No existe vida con pasado en blanco. Pero es ese padecimiento quizás uno de los temores más grandes de toda persona con el paso de los años: olvidar tantos momentos gratos, esos que dejaron huella y construyeron la realidad de hoy. Si “recordar es vivir”, y todos quieren hacerlo, ¿cómo mantener entonces en forma el almacén de recuerdos?
Cerebro activo
Imagínate un mundo sin esos dispositivos con recordatorios de eventos y cumpleaños; sin agendas telefónicas en las cuales recopilar números y direcciones; sin alarmas de las cuales se valga para escuchar dónde aparcaste el coche después de intentos fallidos en encontrarlo. Sería un mundo en el que la memoria se pondría a funcionar a toda máquina.
Resulta que la tecnología, la practicidad que busca el ser humano hoy día para paliar el estrés, y la atención simultánea en distintas actividades ha generado el descuido del órgano más importante para la lucidez: el cerebro. Esto, sin mencionar el deterioro natural y progresivo de la capacidad cognoscitiva a partir de los 30 años de edad.

Estos mismos cambios que ha traído consigo el tiempo, por otra parte, han permitido detectar técnicas para mantener el cerebro activo, y por tanto joven y “tonificado”, con las que -a modo preventivo y no sanador se estimula la agudeza al pensar, la concentración en los quehaceres diarios y la retención de datos.
¿Por dónde empezar?
- Ejercita la memoria visual. Procura escribir o dibujar una idea para retenerla. La memoria visual es más poderosa en algunas personas.
- Asocia conceptos o palabras que te sean difíciles de recordar, con otras ideas o palabras, canciones, poemas, e incluso colores. Todo dato puede estar siempre asociado a una imagen, a un sonido, a un sabor, a un olor. Es lo que se llama mnemotecnia o arte de la memoria por asociación.
- Se organizado. Guarda los objetos importantes, como las llaves, en el mismo sitio. Si inicias múltiples actividades a la vez, utiliza como apoyo una agenda, o un calendario.
- No te rindas al olvidar algo. Concéntrate y haz tu mejor esfuerzo hasta que consigas recordar. Si perdiste el teléfono, por ejemplo, haz un recorrido mental de los lugares en los que has estado antes de rendirte de buenas a primeras.
- Utiliza el humor para recordar. Todo lo que produzca risa se recuerda con mayor facilidad. Exagera las cosas o encuéntrales , si es necesario, el doble sentido.
- Las verduras y frutas frescas, o secas, así como las legumbres, y alimentos ricos en yodo, fósforo y magnesio son tan importantes como las vitaminas para mantener saludables las membranas celulares.
- Crucigramas, sudoku, memoria son sólo algunos de tantos juegos para estimular la conexión entre las neuronas. En Internet están a disposición gratuita distintos portales con juegos que ejercitan el cerebro.
Enemigos de la memoria de elefante
- Falta de sueño.
- Tabaco.
- Alcohol.
- Estrés.
- Dieta desequilibrada.
- Exceso de grasa saturada en la alimentación.