Las tres se publicaron en el mes de junio de 1918 en El Imparcial, cuando el tema de la epidemia de gripe comenzaba a ocupar espacio en la prensa diaria.
«Yo a los palacios subí,
yo a las cabañas bajé.»
—¡A callar! ¡Como seas malo llamaré al micrococo, al estreptococo, y al pneumococo, y al meningococo, y hasta el parameningococo!
El botones.— El doctor ha caído también en cama, y como todos los casos son iguales.