Es una reacción característica ante un acontecimiento traumático más allá de la experiencia habitual humana (accidente grave, atentado terrorista, tortura, catástrofe natural, violación).
Comienza tras un período de latencia que no suele ser mayor de 6 meses (si los pasa, se dice que es “de inicio demorado”) y dura más de un mes (en caso contrario, se trataría de un trastorno por estrés agudo). Puede ser agudo (dura menos de 3 meses) o crónico (más de tres meses).
Las características del trauma, de la persona y del contexto influyen en la probabilidad de padecerlo. Tras un desastre natural afecta a un 15% de la población civil, llegando al 80% en víctimas de agresiones sexuales. Se refiere a la angustia psíquica aguda y crónica que sigue a los acontecimientos traumáticos.
Los criterios del DSM IIIR incluyen: (1) existencia de un estrés reconocible y que sería angustiante para casi todo el mundo; (2) el acontecimiento traumático se reexperimenta persistentemente mediante recuerdos recurrentes intrusivos, o sueños recurrentes, o actos o sentimientos repentinos como si el acontecimiento traumático estuviese acaeciendo en ese momento; (3) falta de capacidad general de respuesta o disminución del interés en actividades significativas y que no existía antes del trauma, y (4) presencia de al menos dos de los síntomas siguientes: hipervigilancia o respuesta de alarma exagerada, alteración del sueño, sentimientos de culpa por haber sobrevivido, déficit de la memoria o dificultades para concentrarse, evitación de actividades que recuerdan el hecho traumático e intensificación de los síntomas ante la exposición a situaciones que simbolizan o recuerdan el acontecimiento traumático.
Tratamiento.
Incluye una combinación de sistemas de apoyo social, psicoterapia, técnicas conductuales y medicaciones.
CLÍNICA
Cursa con:
1. Reexperimentación del acontecimiento en forma de recuerdos intrusivos (en niños, juegos repetitivos relacionados con el tema), pesadillas, sensación de que el suceso vuelve a ocurrir (incluyendo alucinaciones disociativas, “flash-backs”).
2. Conductas de evitación (de ideas, personas o lugares), amnesia psicógena (del episodio, total o parcial).
3. Sensación de embotamiento emocional (pérdida del interés, arreactividad emocional, desapego del entorno, sensación de un futuro desolador, acortado).
4. Síntomas de hiperalerta (insomnio, irritabilidad, hipervigilancia, sobresalto, dificultad de concentración).
CURSO Y PRONÓSTICO.
Es fluctuante, pero la mayoría se recupera (sólo un 10% no mejora o empeora).
Entre sus complicaciones podemos ver depresión o abuso de sustancias.
Principales síndromes obsesivos
– Obsesión de contaminación con compulsiones de lavado (50%).
– Obsesión de duda con compulsiones de comprobación (25%).
– Pensamientos intrusivos sin compulsiones aparentes (15%).
– Lentificación obsesiva sin resistencia a los rituales y sin ansiedad (10%).
MUY IMPORTANTE
El tratamiento de elección del TOC son los AD serotonérgico (ISRS de primera elección, clorimipramina más potente).
Trastorno por estrés postraumático = acontecimiento vital extremo + reexperimentación del acontecimiento + conductas de evitación y embotamiento emocional + estado de hiperactivación (insomnio, irritabilidad, hipervigilancia, … ).
TRATAMIENTO.
El apoyo psicológico y social es fundamental. Los fármacos se usan en función del síntoma predominante, aunque parece que los antidepresivos son los más eficaces (con una duración mínima de 8 semanas y recomendable de 1 año).