El tono del músculo esquelético se debe a la presencia de algunas fibras musculares dentro de él en un estado de contracción completa permanente. El tono muscular es controlado en forma refleja desde terminaciones nerviosas aferentes situadas en el propio músculo. Por lo tanto, se deduce que cualquier afección que interfiera en cualquier parte del arco reflejo puede anular el tono muscular. Algunos ejemplos son la infección sifilítica de la raíz posterior tabes dorsal, la destrucción de las células de las astas grises anteriores motoras, como en la poliomielitis ola siringomielia, la destrucción de un segmento de la médula espinal por traumatismo o compresión por un tumor, la sección de una raíz anterior, la compresión sobre un nervio espinal por un disco intervertebral prolapsado y el corte de un nervio periférico, como en una herida punzante. Todos estos cuadros clínicos producen pérdida del tono muscular.
Si bien se ha destacado que el mecanismo básico del tono muscular es la integridad del reflejo segmentario espinal, no debemos olvidar que esta actividad refleja está influida por los impulsos nerviosos recibidos por las células del asta anterior desde todos los niveles del encéfalo y la médula espinal. El shock espinal, que sigue a una lesión de la médula espinal y es causado por la pérdida de la actividad funcional de las neuronas, produce hipotonía muscular. La enfermedad cerebelosa también disminuye el tono nutscular, porque el cerebelo facilita el reflejo de estiramiento. La formación reticular normalmente tiende a aumentar el tono muscular, pero su actividad es inhibida por los centros cerebrales superiores. Por lo tanto, se deduce que si el control cerebral superior es interferido por un traumatismo o una enfermedad, la inhibición se pierde y el tono muscular se exagera rigidez de descerebración. No debe olvidarse que la degeneración primaria de los propios músculos miopatia puede causar pérdida del tono muscular.