El tratamiento inicial de la hemorragia digestiva en niños sigue los mismos principios aplicados en adultos. El tratamiento inicial incluye reanimación con volumen, colocación de sonda nasogástrica para el diagnóstico y administración de octreótido para abatir la presión en el sistema portal, si la condición del niño no se estabiliza. La vigilancia precisa de los parámetros cardiovasculares, el gasto urinario y las mediciones frecuentes de cuentas sanguíneas requieren una unidad de cuidados intensivos. Si estas medidas conservadoras no tienen éxito, es posible que se necesite taponamiento con globo mediante sonda de Sengstaken-Blakemore. Estos niños ameritan intubación endotraqueal, sedación y ventilación. La posición intragástrica del globo distal de la sonda Blakemore se confirma con una imagen radiográfica, el globo se insufla con 20 a 30 ml de volumen y se ejerce una tensión muy ligera sobre la sonda. Esto suele detener la hemorragia por taponamiento del lado gástrico de las varices. Una vez que se estabiliza la condición del niño, se utiliza el ultrasonido endoscópico y el doble para delinear el estado de la vena porta. El ultrasonido puede documentar con exactitud la trombosis portal y la cirrosis con flujo hepatófugo, además de cuantificar el flujo de entrada arterial. Se realizan pruebas de función hepática para documentar el estado funcional del hígado. Todos los individuos con trombosis de la vena porta deben evaluarse para descartar coagulopatía con determinación de proteína C, proteína S y perfil de factores de coagulación.
La esclerosis endoscópica de las varices requiere sedación profunda e intubación traqueal. Los resultados a corto plazo casi siempre son excelentes en manos experimentadas. Los pacientes con hemorragia aguda se inyectan nuevamente cada dos a tres días hasta que ceda la hemorragia. Los enfermos sin sangrado activo deben someterse a una nueva endoscopia a intervalos de seis semanas o hasta que las varices se obliteren. Se puede lograr casi el 100% del control de la hemorragia con este régimen. Las complicaciones menores incluyen ulceración esofágica superficial, derrame pleural y atelectasia. La inyección de las varices puede ocasionar complicaciones muy graves. Estas incluyen estrechamiento esofágico (que puede ser difícil de tratar), perforación, parálisis de la médula espinal y trombosis venosa sistémica o síndrome de insuficiencia respiratoria del adulto por el uso de volúmenes excesivos del esclerosante.
Una alternativa de los esclerosantes para las varices esofágicas es la ligadura con bandas; esta técnica conlleva menos complicaciones sistémicas y tiene la misma efectividad para controlar la hemorragia.
Cualquier otro tratamiento después de una hemorragia aguda por varices depende de la fisiopatología subyacente. Es más probable que la hipertensión portal secundaria a la enfermedad hepática parenquimatosa requiera trasplante de hígado. Una vez que se presenta la hemorragia por varices en estas personas, la evaluación para tra:3plante ya está en progreso. Por el contrario, si se confirma que el sujeto tiene buena función hepática, con obstrucción suprahepática o de la vena porta, hay otros procedimientos quirúrgicos adecuados. Para los pacientes con alguna causa prehepática de hipertensión portal debe considerarse la derivación después del primer episodio hemorrágico y está indicado si se repite la hemorragia a pesar de la escleroterapia. Puesto que estos enfermos tienen habitualmente buena función hepática, la incidencia de encefalopatía posterior a la derivación es baja.La elección del autor es una derivación mesocaval tipo H con una vena autóloga.62 La derivación esplenorenal selectiva también es una alternativa satisfactoria. La mayor complejidad de este procedimiento, además de las observaciones de que la mayoría de los niños ya tiene flujo hepatófugo en la vena porta al momento de la operación y pierde la selectividad de la derivación esplenorrenal con el tiempo, es un argumento contra el uso de esta técnica en los pacientes pediátricos.
Los individuos que sangran por varices en el estómago, intestino delgado o colon merecen una consideración especial. Estos vasos no son susceptibles de escleroterapia, por lo que es probable que requieran una intervención más temprana con derivación.
Los detalles técnicos de los procedimientos de derivación ya se describieron bien antes.63•77 La característica clave de una derivación tipo H es el empleo de un injerto venoso autólogo que proporciona un conducto duradero sin la necesidad de anticoagulación prolongada La mayor parte de los sujetos sale del hospital en una semana. Después de la operación, el tratamiento antiplaquetario consiste en una tableta pediátrica de aspirina al día (80 mg), excepto en personas con coagulopatía ya identificada, en cuyo caso está indicado el tratamiento específico.
Los resultados del tratamiento prolongado de los pacientes con trombosis venosa portal que se someten a derivación es muy gratificante. La experiencia reciente del autor con la derivación tipo H vigilada durante un mínimo de dos años y con un promedio de seis años mostró un índice de permeabilidad del 100%, sin nuevos episodios hemorrágicos. Al comparar esta alternativa con los informes previos de procedimientos de derivación se obtienen resultados favorables.B0 Estos niños pueden llevar una vida normal sin riesgo de en-cefalopatía y con una mejoría notoria de la velocidad de crecimiento.B1 Desde el punto de vista del autor, el tratamiento con derivación en los pacientes pediátricos con trombosis venosa portal no se instituye lo suficiente.
Tratamiento alternativo
La formación de cortocircuitos portales sistémicos intrahepáticos transyugulares en adultos condujo a la inevitable expansión en la población pediátrica. El autor y sus colegas creen que esta alternativa debe reservarse para el tratamiento a corto plazo de personas con hemorragia intratable en espera de trasplante hepático. En los adultos, el índice de trombosis es alto después de seis meses. Esta técnica no parece adecuada cuando se requiere una derivación a largo plazo.
Ascitis
Los niños pueden presentar ascitis grave, habitualmente acompañada de enfermedad hepática en fase terminal e hipertensión portal. La ascitis contribuye a la dificultad respiratoria por la elevación del diafragma y a la desnutrición por la pérdida de proteínas. En ocasiones, se desarrolla ascitis quilosa como consecuencia de hipertensión portal y enfermedad hepática. El tratamiento con nutrición parenteral total prolongada y el uso de un análogo de somatostatina disminuyen el volumen de líquido producido.
El tratamiento conservador inicial de la ascitis ya se ha descrito bien; consiste en restricción de sodio y agua, uso intensivo de diuréticos de asa, como la furosemida, y paracentesis periódica. La guía ultrasonográfica para la paracentesis redujo enormemente la incidencia de complicaciones. Sólo deben requerirse una o dos punciones. Existen informes sobre el uso de cortocircuitos peritoneovenosos, pero este recurso es raro en los individuos pediátricos. La mayoría de los niños con ascitis refractaria necesita trasplante de hígado y el tratamiento debe enfocarse en la preparación del sujeto para ese procedimiento.