La técnica de drenaje peritoneal para ECN se describió por primera vez en 1975. La supervivencia creciente de los lactantes con peso muy bajo al nacer condujo a la introducción de esta técnica. Al principio se instituyó como procedimiento temporal, pero varios informes documentaron su efectividad como medio único de tratamiento quirúrgico.
Lo ideal es que el drenaje peritoneal se realice en lactantes con peso muy bajo al nacer inestables y que presentan neumoperitoneo o tinción de la pared abdominal por meconio.
Bajo anestesia local se colocan uno o dos drenajes Penrose de V4 de pulgada (0.6 cm) en los cuadrantes inferiores derecho e izquierdo. Se administran antibióticos de amplio espectro y se sigue la evolución clínica del paciente. Si no se observa mejoría, se practica una laparotomía. El tratamiento para el lactante que se estabiliza y mejora con el simple drenaje aún es controversial. Algunos autores señalan el número significativo de personas (27 a 46%) que no requieren más tratamiento definitivo que el drenaje y sugieren evaluar la continuidad intestinal con medios de contraste hidrosoluble. Un abordaje más conservador es considerar la colocación del drenaje como procedimiento inicial para estabilización antes de la laparotomía.
Antes de cerrar la enterostomía es necesario realizar estudios radiográficos con medios de contraste para verificar el calibre y continuidad del intestino distal. Los estrechamientos pueden desarrollarse hasta varias semanas después del episodio de enterocolitis. El gasto del estoma, la velocidad del aumento de peso y la duración del periodo desde la operación son factores importantes para programar el momento del cierre del estoma. Los lactantes que progresan y crecen, con peso entre 2.5 y 5 kg, pueden someterse al cierre del estoma a los tres a cinco meses de edad.
Sin embargo, no existe un acuerdo sobre el momento en que debe restituirse la continuidad enteral. Algunos sujetos tienen un gasto excesivo por el estoma, no crecen o desarrollan estrechamientos estomales significativos; en estos casos está indicado a menudo el cierre temprano del estoma. Cuando este procedimiento se realiza en menos de cuatro a seis semanas, el cierre opone más dificultades técnicas por la inflamación residual del intestino y la cavidad peritoneal. Durante la movilización del intestino, algunas adherencias muy vascularizadas cierran el espacio peritoneal e incrementan el riesgo de lesión intestinal. En los lactantes con yeyunostomía alta e íleon distal inadecuado para la resorción de sales biliares es probable que se presente diarrea intensa de tipo secretor después de restaurar la continuidad enterocolónica. Estos individuos requieren agentes que se unan a las sales biliares, como la colestiramina, para corregir esta complicación.