Uno de cada 5 000 recién nacidos padece enfermedad de Hirschsprung (EH) y el 70 a 80% se observa en varones. Esta enfermedad se reconoce en todas las razas, pero es menos frecuente en personas de raza negra. Los hermanos y descendientes de los casos familiares tienen un mayor riesgo de padecerla. La incidencia publicada en estos niños varía de 1.5 a 17.6%,que es 130 veces mayor para niños y 360 veces más alta para niñas respecto de la población general.Es más probable que la afección la transmita la madre con aganglionosis que el padre. Hasta 12.5% de los hermanos de pacientes con aganglionosis total del colon (síndrome de Zuelzer-Wilson) sufre la misma enfermedad.El 25% de los casos familiares presenta anomalías relacionadas, en comparación con 10% en los casos no familiares de la EH. Un informes describe cuatro familias con 22 hermanos afectados, la mayoría de ellos con aganglionosis en largos segmentos. Se desconoce la incidencia general de alteraciones de la cresta neural, incluidos todos los errores congénitos del sistema nervioso entérico. Se han descrito casos familiares de displasia neuronal intestinal (DNI), pero no se ha publicado la incidencia de este trastorno o de otras malformaciones neuronales intestinales.’
Factores genéticos
Aunque Harald Hirschsprung comunicó la primera descripción detallada del megacolon congénito en 1888 y se han publicado más de 500 documentos para aclarar su fisiopatología, aún se desconoce la causa de la enfermedad. En los últimos años, la atención se enfocó en los defectos genéticos.
Los seres humanos no son la única especie que sufre aganglionosis. También se presenta en ratones, ratas, caballos, vacas, perros y gatos. Los modelos en roedores abrieron camino para la identificación de defectos genéticos en la EH en el hombre. La primera descripción de aganglionosis en ratones se publicó en 1957. La primera transmisión genética en un ser humano se publicó en 1992.Se descubrió que una paciente femenina con aganglionosis total del colon portaba una deleción intersticial nueva del cromosoma 10:46,XX,de110g11.21-g21.2. El modelo de mancha letal (ml) en ratas tiene dos subgrupos: uno con aganglionosis colónica total y un segundo grupo menos numeroso en el que las células ganglionares se extienden hasta la mitad proximal del colon. Los ratones de mancha letal tienen unos 2 mm de aganglionosis,13 mientras que otra cepa mostró una deficiencia de células ganglionares en una extensión aproximada de 10 mm. Algunos estudios adicionales en los que se analizó un vínculo de los genes y las «exclusiones» genéticas revelaron que el gen eliminado RET en el cromosoma 10 era la causa de la EH en humanos.
Sin embargo, la alta frecuencia de los casos esporádicos (80 a 90%), la expresividad variable en diferentes miembros de una familia afectada y las diferencias independientes del género en la extensión de la aganglionosis sugieren que existe más de un gen causante de la enfermedad. Al parecer, el trastorno tiene un origen multifactorial y un patrón hereditario complejo. Es posible que haya un modo de herencia autosómico dominante con penetrancia incompleta que produce aganglionosis en segmentos largos y que el modo autosómico recesivo o multifactorial provoque la EH de segmentos cortos. En un informe, los autores pudieron distinguir el tipo I (EH del recto sigmoide), con herencia multifactorial o autosómica recesiva y baja penetrancia, del tipo II (aganglionosis hasta el ángulo esplénico) que se transmite con patrón autosómico dominante y penetrancia incompleta.
Hasta ahora se han identificado tres genes y tres localizaciones cromosómicas en el hombre: el gen RET, localizado en el cromosoma 10 (autosómico dominante), el gen del receptor de endotelina B (EDNRB), que se detectó en el cromosoma 13 (autosómico recesivo), y el gen de endotelina 3 (EDN 3), ubicado en el cromosoma 20 (autosómico recesivo). Se han reconocido mutaciones en el receptor de tirosinasa-cinasa-RET en 50% de los casos familiares y 10 a 20% de los casos esporádicos de la enfermedad de Hirschsprung. Sin embargo, todavía no se aclara si los defectos genéticos dan lugar a la deficiencia de la proliferación celular en la cresta neural, a problemas de la migración de las células ganglionares o a una deficiencia del microambiente periférico. Aún hay muchas preguntas sin respuesta y no se ha encontrado la relación entre los defectos genéticos y la fisiopatología.