DÍA INTERNACIONAL DE LA DIABETES: APRENDAMOS A CUIDARNOS DE ELLA


Esta enfermedad crónica que afecta a niños y adultos puede generar graves complicaciones. La educación, la dieta y el ejercicio físico, junto al apoyo de la familia, son algunos elementos fundamentales para combatirla.

Se estima que un 50% de los diabéticos no saben que lo son porque generalmente esta enfermedad no presenta síntomas. Su forma más frecuente es la Diabetes Mellitus, una patología crónica que a su vez se divide en 2 tipos:

La diabetes Tipo 1 (DM1), llamada también insulinodependiente, se presenta en niños o menores de 35 años quienes no generan insulina -hormona encargada de controlar la cantidad de azúcar en la sangre (glicemia)- por lo que necesitan inyectársela para vivir.

Es una condición vital que se produce por una falla en la función del páncreas -glándula que secreta la insulina- que consiste en la destrucción de las células BETA -productoras de insulina- lo que, como ha sido demostrado, puede ocurrir por agresión de estas células por causa autoinmune o presencia de algún virus. No son pacientes con problemas de obesidad.

La diabetes Tipo 2 (DM2), llamada también no-insulinodependiente, afecta generalmente a mayores de 35 años aunque cada vez se les diagnostica a más niños y adolescentes. En este caso, los pacientes producen insulina pero presentan resistencia a la acción de ella a nivel de los receptores celulares.

Este tipo de diabetes está asociado a la obesidad, que día a día aumenta en nuestro país y el mundo occidental debido a malos hábitos alimenticios, y también a otras condiciones como hipertensión arterial, alteraciones de lípidos en la sangre (colesterol y triglicéridos), hígado graso, que se pueden agrupar en lo que se llama Síndrome Metabólico y tiene alta tasa de riesgo cardiovascular.

Es importante destacar que existe una etapa previa a la diabetes llamada “intolerancia a la glucosa” o “prediabetes”, caracterizada por la presencia de niveles de glicemia elevados después del consumo de azúcar. En ese momento la enfermedad aún es reversible por lo que sería interesante hacer esfuerzos para detectar a una persona en esta etapa y lograr la prevención de la enfermedad

Sin embargo, hay factores de riesgo que permiten tomar medidas preventivas. Por ejemplo, las personas con sobrepeso u obesas, familiares de un diabético, hipertensos, personas con el colesterol alto y mujeres que han dado a luz a guaguas de más de 4 kilos, personas sedentarias, con hígado graso y jóvenes con ovario poliquístico.

– Complicaciones y Tratamiento

Las complicaciones de la diabetes son variadas y pueden llegar a ser muy graves, incluso, conducir a la muerte.

Si un paciente no sigue adecuadamente su tratamiento, a largo plazo podrían verse dañados distintos órganos de su cuerpo como el corazón, el sistema circulatorio y los nervios periféricos, las extremidades inferiores –en algunos casos llegándose a requerir amputaciones-, los riñones -afectados por insuficiencia renal crónica- y la retina, provocando ceguera.

Existen también complicaciones agudas que se presentan de forma brusca y son frecuentemente causa de hospitalización. Estas son la hipoglicemia, es decir, cuando baja el nivel de azúcar en la sangre, y la hiperglicemia, que es cuando sube el nivel de azúcar en la sangre.

La hipoglicemia genera intensos temblores, palidez, sensación de hambre, fatiga, náuseas, abundante transpiración y visión borrosa.

Por su parte, la hiperglicemia provoca la tríada diabética aguda consistente en orinar mucho (poliuria), tener mucha sed (polidipsia) y mucho apetito (polifagia). En estos casos el enfermo se deshidrata, se alteran los parámetros metabólicos de su sangre y entra en coma.

El tratamiento de la diabetes persigue mantener controlado el nivel de azúcar en la sangre, para lo que el paciente debe medir su glicemia varias veces al día, tanto en ayunas como dos horas después de alimentarse (post prandial) y controlarse frecuentemente con su médico. Además, existen tratamientos farmacológicos que tienen que ser supervisados por un especialista, los que deben ir de la mano de una dieta baja en carbohidratos (dulces, farinaceos, cereales, legumbres) y frutas. Es también muy beneficioso practicar ejercicio físico en forma regular.

Sin embargo, debido al exigente cambio de vida que implica el tratamiento de la diabetes, es fundamental que el paciente se eduque acerca de su enfermedad para que aprenda a cuidarse y tome conciencia de lo importante que es seguir correctamente el tratamiento para evitar las complicaciones.

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Categoría: Glosario Médico.




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